28/5/09

Adieu Montréal

Alguien dijo que el éxito consiste en vencer el temor al fracaso. Cuando tomé la decisión de irme de intercambio a Canadá, muchos miedos me acechaban. ¿El inglés? ¿El francés? ¿La universidad? ¿Los exámenes? ¿El frío? ¿La gente? ¿La casa? ¿Mis padres? ¿Mis amigos? ¿La ciudad? ¿El dólar? ¿La comida? ¿La distancia? ¿El visado? ¿La soledad? Ahora que ya me toca volver, me río de mis temores, contenta de que todo haya salido bien; tan bien. Porque uno crece cuando se arriesga a tomar decisiones que no sabe cómo saldrán; cuando habla en un idioma que no domina; cuando conoce gente nueva; cuando comprende que el mundo es multicultural. Uno crece cuando ensancha su ángulo de visión e intenta ver qué hay más allá; cuando toma un camino distinto al que suele tomar habitualmente. Uno crece cuando persigue sus objetivos con perseverancia y da vida a sus sueños.

Para siempre en mí quedarán esas nevadas descomunales que cubrían puertas y coches. Lejos quedará también la primera poutine, los Reeses, las fiestas temáticas, el curioso francés del Québec, las clases en HEC, la aparatosa caída esquiando en Montremblant, las vistas desde el 737, los picnics en Mont Royal, los brunchs en Plateau, el malísimo café americano, los conciertos en Les Deux Pierrots, la ciudad subterránea, los fanáticos del hockey, nuestra queridísima Juliette et Chocolat. Lejos, ya para siempre, el autobús 165 que me llevaba a la universidad, la puerta azul de mi casa en la calle Du Fort, mis compañeras de piso, el río Saint Laurent congelado, el dépaneur, mi miedo con los exámenes, el chapuzón en la piscina celebrando el Triplet del Barça. De Montréal me llevo no solo lecciones de business y unos mejorados francés e inglés; me llevo también conmigo algunos verdaderos amigos, irrepetibles experiencias y un recuerdo impagable de lo que han sido para mí los mejores cinco meses de mi vida.

En el suelo yacen repletas las maletas que se vienen conmigo de vuelta. Y aunque estamos en Mayo, yo vuelvo a casa como el turrón por Navidad. Como toda historia, ésta también tiene un final. Se baja el telón. La función ha terminado.

26/5/09

Qué se ve desde era tòrre mès nauta de Toronto?

Diden que se Toronto auer-se còr, aguest serie era Dundas square. En aguesta plaça, e coma reminiscéncia de Times Square de New York, mils anuncis apareishen enes gigantes pantalhes penjades enes façanes des edificis. Ena plaça, concèrts, meeting point, hot dogs e prauvi que demanen quauque dòlar. Ath finau dera película The Soloist ues letres blanques sus un hons nere diden que, sonque ena ciutat de Los Angeles, i a 90000 homeless. Se me met era pèth de garia, e me demani se i a solocion tà aguest grau màxim d’exclosion sociau.
.
Era CN tower ei era estructura independent mès nauta deth món. Era tòrre de telecomunicacions se trape just ath costat deth centre Rogers, un immens pavilhon esportiu damb un tet retràctil a on era semana passada vederem un partit de béisbol entre dus des grani: Yankees de New York vs. Toronto Blue Jays. Ei un espòrt lent; entretengut sonque se, coma es que n’entenen, pòrtes era tua bièra e as tòns amics. . Non pòs èster en Toronto sense caushigar era Younge street, un carrèr que dividís ara ciutat en dus e que s’alongue mès enlà dera ciutat, en tot atrauessar mieja Canadà pendent 1896 quilomètres. Ei, e de golejada, eth carrèr mès long deth món. . Un des cornèrs mès polidi dera ciutat ei Yorkville. En aguest elegant barri de casetes de dues plantes, botigues de delicatessen s’amassen damb exclusius magatzèms de ròba, en tot dar vida as executius que trabalhen ath torn. Un shinhau mès ath nòrd, era Casa Loma, demòstre era riquesa des empresaris de principi de sègle XX quan eth nau continent aufrie oportonitats d’hèr riquesa as mèns arriscats. . Er arriu Niàgara forme un des espectacles mès polidi dera tèrra a tot just ua ora de Toronto: Es catarates deth Niàgara. Eth contrast dera magnificiéncia dera natura contraste damb eth show toristic qu’an montat en pè des catarates: casinos, hotels, e aberracions artquitectoniques acompanhen ath torista ena sua estada ena frontèra entre es Estats Units e Canadà. . Entà acabar, sonque un apunt: eth milhor brunch –combinacion entre esdejoar e dinar- que pòs hèr en Toronto ei en Eggspectation. http://www.eggspectations.com/

20/5/09

Chicago enamora

Me cuentan que es en primavera cuando en Chicago, ciudad del estado de Illinois, sopla especialmente vigoroso el viento. De ahí su apelativo, The Windy City. Pero pese al apodo, la reputación se queda en mera anécdota, pues el aire nos ha dado una tregua y se ha mantenido en calma.

Apenas nada sé de esta bellísima ciudad cuando aterrizo en el aeropuerto de O’Hare, uno de los más concurridos del mundo. Nuestro bellboy, un afroamericano entrado en años, nos recibe con su immaculada sonrisa anheloso de una buena propina en la puerta del hotel, justo enfrente de uno de los rascacielos más emblemáticos de la ciudad, The Hancock Tower.

El río Chicago, que atraviesa galante la ciudad, desemboca en uno de los cinco Great Lakes que bañan la frontera entre USA y Canadá, Michigan. Más que un lago, parece un auténtico mar, de no ser porque cuentan que sus aguas son dulces, aunque mantengo una posición escéptica entorno a esta última afirmación.

De entre sus rascacielos surge de repente un soplo de vida verde. El Millenium park da un respiro al concurrido downtown. The Bean, la legumbre gigante que hace de espejo en el parque, se ha convertido en uno de los emblemas de Chicago. Aquí fue donde Obama empezó a hacer realidad su proyecto, pronunciando ese gran speech en la noche en que muchos creímos en que un mundo más justo podría ser posible.

La Sears Tower, un paquete gigante de nueve cigarrillos, es la torre más alta de Norte América y la segunda del mundo, solo superada por la torre taiwanesa Taipei 101.

Chicago tiene, como toda ciudad americana, Chinatown, Little Italy, Starbucks, Macy’s, homeless, Seven Eleven, Wall Mart, Apple Store, Blackberrys en las manos de todo ejecutivo, reputadas y carísimas universidades, Forever 21, rascacielos, distrito financiero y muchos mexicanos.

Pero tiene algo más que eso. Tiene su propia pizza, la Deep Dish. Tiene su propio sistema de transporte, The L, una red de tranvías que se sitúan a unos cinco metros sobre el nivel del suelo. Tiene un encanto especial que se debe sentir para entender. Cautiva al extranjero y proteje al de toda la vida. Es pequeña pero lo suficientemente grande como para no hacerse monótona. Es moderna pero tiene reminescencias del pasado.

Chicago compite con Madrid, Tokio y Río para albergar en 2016 los JJOO. La ciudad se ha volcado con este potencial acontecimiento, llenando farolas, murales, jardines y taxis con el emblema de los Juegos. Allí siguen creyendo en el esperanzador"Yes, we can". Y  pese a que la ciudad de los bocadillos de calamares es una gran metrópoli con muchas aptitudes para hospedar el evento, debe estar al acecho: Chicago es un fuerte rival. 

Ingrid is definitely in love with Chicago.

12/5/09

Vint-e-tres

Cada onze de mai ne higi un de mès. Enguan ja son 23 ans.

Kathe m’enganhèc ben eganhada delànet. Me portèc tà préner piña colada en nòste estimat Los 3 Amigos e es mexicans me cantèren Happy Birthday. Coma gift, un chapèu mexican. I hope there is no swine flu in it, les diguí damb ua rialha. Dempús anèrem a hèr ua copa en Sports Bar; jogaue ice hockey "Boston vs. California" e mos i calie anar-i. I need to go home, Ingrid. It’s just two minutes. I forgot something. Me didec. Anèrem tà casa. 

En anar a daurir eth portau blu de casa nòsta, me ditz damb cara d’estonada qu’a desbrembat es claus laguens. Biri eth panh. Entram en casa e de patac, un pilèr de gent cride desde eth minjador. Aquiu i son toti: I é Sònia, Maude, David, Erlantz, Laurent, Ines, Jan, Emmanuele, Carlos, Tierri, Verdin, Sophie, Barbara, Vj… Me pòrti es mans tara boca e m’emocioni. Tot ei plen de globos, pancartes, vin, truhes, cervesa, musica, bon ambient. What a nice surprise! Sònia ac a premanit tot ath detalh: Es cakes, er album, era yellow scarf. Qué polida qu'ei! Comencen damb alegria es mèns 23.

Tot seguit mo’n vam tà Opera Club. Dètz en un cab. Fancy club, yes. Today is ladies night. Just pay 15$ and you can drink whatever you want.

Aguest meddia, e damb un shinhau de mau de cap, sò en lhet entot parlar per Skype. Me diden qu’en cinquanta menutes auem quedat en Mont Royal Station tà anar a dinar Sushi, all you can eat, 15$. Er onic requisit, non deishar arren en plat. Senon, as de pagar 1,5$ per racion. Dempús, mo’n vam toti a pasejar per Saint Denis; es terrasses son plees de gent que gaudís dera ja verda ciutat. Escuelhem ua chocolaterie e mos seiguem dehòra; uns damb capuchinos, d’auti damb gelats. Business people meeting, ditz betun. Didem adiu a Erlantz, que dempús de lèu un an en Montréal, torne tà Bilbao damb non massa ganes. Mos veiram len Barcelona, me ditz. Seguim eth passeg per Sheerbroke street, aon es portèrs demoren engüejadi a que betun les dongue vida enes suntuosi edificis.

Apruprètz tàs dètz deth ser -orari espanhòl perque aciu sopen tàs sies- dinner en L’Académie, restaurant que, coma tanti d’auti en Montréal, pòs portar-te eth tòn alcoòl: bring your own wine. Aquiu bohi, dessús d’un tiramisú e per tresaur viatge en aguest dia, candeles des mèns 23; e torni a demanar coma desir, un aute viatge lo madeish.

Eth mèn dia s’a acabat. Ei tard, e toti es que volia, s’an embrembat de jo aué: Trucades dera familia que tant trapi en manca, missatges desde molt luenh, mails puntuals, posts en estonant univèrs qu'ei Facebook e era preséncia de gent ara qu'è coneishut aciu e que jamès desbrembarè. E me’n dongui conde de qué afortunada sò de non auer mès de lo que hè; e auer tot çò qu'era vida me da.

27/4/09

Et voilà le printemps! Il est déjà ici!

En quatre mesos la temperatura de Montréal ha oscil·lat entre -30ºC i 27ºC. La gent, excited amb l’arribada de la primavera, ha tret de l’armari les sandàlies flip flop, ha inflat les rodes de la bicicleta, ha parat el picnic a Mont Royal, ha plantat tulipes al jardí i  ha anat a prendre fajitas a la terrassa d’un dels clàssics de la rue Sainte Catherine, Los 3 amigos, restaurant mexicà.

Ara que ja no tinc exàmens ni responsabilitats d’estudi que complir, i ara que encara em queda molta ambició per a redescobrir la ciutat, ara és el meu moment per a fer quilòmetres a peu i gastar la sola de les Converse que al final he pecat en comprar. Ara desvio la ruta i me’n vaig per carrerons estrets, a l’entrada dels quals s’hi pot llegir “Cul-de-Sac”. Ara no prenc el camí curt i em perdo buscant els secrets que amaga la vil·la que comença a ser casa meva.

Montréal, seu Olímpica el 1976.

A la Xina del Jardí Botànic.
Are we burned or just tanned?
Emulant a la arquitectura europea, al Vieux Montréal.
Circuit Gilles de Formula I, a la ïlla de Notre-Dame.
La Biosphère, reducte de la Expo de 1967.
Al quais, gaudint del sunny saturday.
Cirque du Soleil, un dels millors circs del món, fundat a Montréal el 1984.
Damunt d'una molècula. (O millor dit, damunt de milions d'elles).

15/4/09

Joyeuses Pâques!

Es tiempo de exámenes, pero que no cunda el pánico. Christian, mi vecino alemán, me recuerda cada día su Don't worry Ingrid, we're exchange students. Que sí, qué vale: que hay que celebrar que se ha acabado el curso, que ya no hay que madrugar, que el sol ha derretido hasta el último copo de nieve, que Jesús ha resucitado y que, por ende, en todos los escaparates hay huevos de chocolate customizados. 
El martes, cumpleaños de Lindsay en casa. Ella, americana de pura cepa, (ser de Toronto aquí lo equiparan con ser de Estados Unidos) se adorna, se pinta y colorea, como manda la costumbre.
Y esa misma noche, el último Café Campus, punto de encuentro de cada martes de los universitarios de Montréal y lugar indiscutible de fiesta, cerveza barata, risas, canciones de los ochenta y blablablá...
El viernes, Easter Party en la casa más concurrida y movida de Montréal, Maison Soisson Avenue. Una de las mejores, por no decir la mejor. ¡Baila, baila!, cantan l@s de Suecia, México, Noruega y Austria.
El sábado, cena en un indio con Emilie, Laurent, Ander, Imanol, Ines, Cristina, Elin... en el barrio más bohemio de Montréal, Plateau.
El domingo cumplo mi cometido de visitar la catedral de Notre Dame. Nos ahorramos los cinco dólares de la entrada y a cambio nos ganamos el sermón del cura. 
Y al llegar a casa, Aleks prepara la típica crema de pascua polaca. Lleva toda la semana hablando de ella, y cuál es mi sorpresa al verla en la cocina con un sobre de sopa instantánea Nestlé preparando el susodicho caldo. En fin, fast food, hasta en la sopa, y nunca mejor dicho. Y para acabar de redondear el sagrado día, Anne, que es protestante y no se ha animado a venir con nosotros a la misa, nos sorprende con un cheesecake.
Ya estamos en abril, 
¡qué rápido está siendo esto! 
Qué pena, 
pero qué ganas, 
a la vez...

6/4/09

Boston, the city on the hill

Sí, el temps vola. Sense adonar-me’n he arribat al final del semestre, el que comporta primaverait sounds good!,  exàmens shit! i molts adéus I will miss you!.

Fa unes setmanes vaig tornar a travessar la frontera que separa Canadà dels Estats Units, i aquesta vegada va ser per anar a Boston.

Boston és la capital de l’estat de Massachusetts i, a diferència del que jo pensava, és una vil·la petita, de tant sols poc més de mig milió d’habitants. El per què de la seva fama es troba cap al segle XVII, quan colons anglesos arribaren a la seva riba i batejaren el territori com la Nova Anglaterra. Fou a Boston on començà el moviment independentista dels Estats Units. El 1776 USA legisla la primera constitució de la història i comença a dibuixar-se el perfil del país que és ara: mescla de races, llengües, fites i interessos.

És visita obligada la imponent biblioteca de la ciutat, que es troba just al davant de la Trinity church, i que va ser la primera biblioteca pública de la que es va dotar els Estats Units. 

L’ajuntament de la ciutat, molt més lleig quan el veus in situ que quan mires qualsevol fotografia, va ser catalogat fa uns anys com The ugliest building in the US.

I

I com si d’un atractiu turístic més es tractés, cal fer també ruta pel MIT -Massachusetts Institute of Technology- i pel campus de la universitat amb més renom del món, The Harvard University, que ha creat tot un univers de merchandising, amb desuadores de Ralph Lauren, cadires customitzades i paraigües amb emblema inclosos. 

I si tu, a l'igual que jo, busques sort als exàmens i fortuna a la vida, no pots deixar de tocar la sobada sabata del senyor John Harvard, ja que diuen que porta bona sort. I sabent que Kennedy, Bush o Obama van trepitjar la gespa d'aquest campus i probablement també van tocar la estàtua, no cal debatir la veritat de la llegenda.

L

La Pompeu Fabra té una gran representació d’estudiants a la ciutat, repartits entre els campus del Boston College i el Bentley College. M’era obligat retrobar-me amb la Júlia, que va renunciar a la seva Prom dinner –sopar de gala de la seva universitat- per, a canvi, menjar una autèntica bread bowl a Cheers, restaurant on es gravava la famosa sèrie americana als anys 80. I també era imperatiu veure’m amb la Sílvia Oliveras, que amb la teoria de que la festa no la podíem aturar a les dos, vam acabar la nit tots plegats a casa seva, llençant així una nit  pagada d’hotel.

Potser per la seva zona residencial, potser per lastylish  Hancock Tower, potser per les seves botigues, potser per la tranquil·litat que s’hi respira, potser pels pastissos de la Cheesecake Factory, potser per l’ambient festiu del Quincy Market un diumenge al matí, o potser perquè va ser un curt però intens cap de setmana, però ara entenc perquè alguns anomenen la ciutat comThe Hub; el centre de l’univers.

15/3/09

Enormement feliç

Diuendres Aleksandra, polaca qu'estudie en UK, vegetariana e divertida, me didec que me volie coma bessoa tara Twin Party d’aquera net. Mo n’anèrem alavetz entara Rue Sainte Catherine ara recerca de bèra causa interessant, e acabèrem damb ua samarreta ròsa a on se liegie: Boys will be toys. It’s funny!, non paraue de repetir-me. Jo escuelhí era diadèma, deth madeish ròsa estrident, que me rebrembaue a quan encara non lheuaua dus pams de tèrra e coleccionaua diadèmes en cap deth lhet. Fin finau, siguerem tres bessoes e non dues, e era nòsta samarreta causèc mès d’un comentari. 

Dissabte auerem cita nacionau damb era religion de Canada: eth hockey. Dehòra deth Centre Bell mafiosi damb alent a alcohòl venien descaradament tickets ilegals entath partit. Dilhèu ei que mos manquèc talent negociador, eth cas ei qu’eth nòste intent de trapar entrades tara arena de mens de 100$, quedèc en aquerò, en un intent. Deciderem alavetz cambiar es grades per ua taula en  sportsbar, a on es americans qu’èren damb jo minjauen nachos + ketchup + hormatge + mayonesa, entot que cridauen  e beuien litres de cervesa. Es Montréal Candiens perderen contra New Jersey.

Aguesti dies Montréal comence a delir-se, eth cèu dèishe entreveir es prumèrs arrais de primauera, era gent gòse caminar sense guants e daurir era hièstra dera mia cramba peth maitin ei ua ventada d’aire fresc, que ja non me congèle. Aué ère un bon dia entà dar un torn peth carrèr, atau que dempús d’amassar-me damb Pierre e Radia ena universitat entà acabar de premanir eth nòste Project d’Importation, è anat a dar un torn, damb era soleta companhia der iPod en que, de forma ja sistematica, s’escoten cançons de ABBA.  En arribar en casa è rebut ua notícia que m’a hèt enormement feliç. Lèu, ben lèu…

3/3/09

New York, New York

Monday: Sònia, Cristina y yo cogemos en la gare de Montréal el autobús a las 11 pm. Siete horas más tarde agacho la cabeza y miro a través de la ventana y allí está, la capital de facto del mundo. Está todavía todo cerrado y nos dirigimos al Apple Store 24/7 a enviar mails: Ya hemos llegado y aquí no hace ni la mitad de frío que en Montréal. Hacemos el check in en el hotel, en pleno corazón de Manhattan, en la 5th avenue, y organizamos nuestra semana con la ayuda de la guía “Top 10 NYC”. Casi todo me resulta familiar: El edificio Chrysler, a partir de ahora mi skycraper favorito, el Rockefeller Center, mayor complejo privado del mundo, la tienda de juguetes FAO, que hubiese sido mi paraíso quince años atrás, los taxis fosforitos que colorean el asfalto de las calles. Nos colamos en el lobby del hotel Plaza y el lujo suntuoso nos embriaga. Nos vamos hasta territorio de nadie, lugar neutral: la sede de las Naciones Unidas, una espectacular  torre rodeada de las banderas de los países adheridos a esta organización internacional. Y no, no ondea la bandera del Estado del Vaticano.

Tuesday: Atravesamos Central Park dirección al zoo de NY. El pulmón de Manhattan presenta un marrón sombrío, deseoso de primavera.  El zoo es algo más cómico que interesante. No hay leones, ni delfines, ni elefantes. Tan solo algún loro parlanchín y un oso polar, aburrido y harto de flashes indiscretos. Así que nos vamos al MET y allí pasamos mil horas. Imposible visitar este inmenso museo en un día. Arte romano, griego, egipcio… y por supuesto, una gran representación de pintores de los nuestros: Dalí, Picasso, Goya. Nos hemos ganado un descanso, y nos dejamos aconsejar por nuestro nuevo amigo griego y acabamos en un pub en el que juegan a beer pong tomando unos combinados.

 

Wednesday: Símbolo de libertad para aquellos que buscaban en América una vida mejor, la estatua de la Libertad me entusiasma. Las vistas que desde allí se divisan me hacen pensar en las mentes maravillosas de aquellos que son capaces de proyectar edificios como los que veo.  Hacemos escala en Ellis Island, y corroboro que el fenómeno migratorio en NY es algo más que parte de su historia. Atracamos en Wall Street, corazón financiero del mundo. Debe ser allí donde se cocinó la crisis de la que se habla por igual en Barcelona, Vielha, Montréal o NY. Después de haber pasado mil veces por delante de sus escaparates, caemos en la tentación y entramos en Tiffany's. Cristina se compra la famosa pulsera del hearth y yo cierro los ojos y me imagino siendo Audrey Hepburn con un inmenso diamante en mi anular.

Thursday: El MOMA es un museo curioso. Me hace ilusión ver los cuadros de la Sopa Campbell y el retrato de Marilyn Monroe de Warhol, y nos cuestionamos ciertamente si es arte un cuadro cuyo lienzo está en blanco. Obama, Daniel Craig, Rosa Parks y Hemingway nos esperan en el Madame Tussauds, el museo de cera. Estar en Times Square es una sensación imponente. Pantallas, anuncios, carteles, gente, tráfico, luces que no se apagan en todo el año. Y en las calles, contraste: sintecho que buscan la solidaridad de los turistas: miseria y poder, lujo y basura, latinos, raperos, limousines, dólares. Y no hay necesidad de hablar inglés, porque el “éspanish” lo habla muchísima gente. Cristina, cinéfila hasta la médula, dice que ir a NY sin pisar un teatro de Broadway es un delito. Así que compramos una entrada para el musical Mamma Mía!, del que salimos con la alegría en el cuerpo y con ganas de ¡bailar!

Friday: Desde el Empire State Building, el edificio más alto de la ciudad después del 11S, se observa el skyline de NYC. La vista no me alcanza para ver los más de 4000  rascacielos que se alzan ante mi. Hacemos ruta hacia el Museo de Historia Natural y no acabamos aclarando si los dinosaurios son maquetas o esqueletos auténticos. Paseamos por el Uper West Side y aterrizamos en el Lincoln Center. Por la noche, toca fiesta. Salimos por primera vez de Manhattan y nos dirigimos hasta Brooklyn, donde Viqui, y los dos Santis, todos de Barcelona, viven desde hace unos meses. Acabamos de fiesta en el garito más perdido de NY, con franceses con camisa almidonada al lado de raperos negros, claro ejemplo del melting pot.

Saturday: Meeting con Júlia, que llega desde Boston. ¡Quina il·lusió veure’t! Una mala jugada la noche anterior le hace ir coja, pero a pesar de todo, pateamos la ciudad y nos vamos con toda la troupe de catalanes y americanos a comer en uno de los restaurantes más chic del NY: Pastis. Descubrir los baretos de la nueva zona cool de la ciudad, el Soho, gusta. Pero que te pidan “one thousand dollars” por entrar en una private party, duele. Así que nos vamos a una garito con música en directo a jugar curling de mesa. Santi me plantea montar una esquiada en Vermont y me gusta la idea. Nos vamos a su casa a cenar, y Viqui nos invita a pernil del bo que ha colado en la maleta, y nos quedamos hasta las tantas de copeo, juegos, risas, bromas, jijí, jajá. El apartamento es todo un espectáculo: bicis colgadas en el techo, tres neveras, quince habitaciones. Son las cinco y hay un loft cerca de la casa en el que alargan la fiesta. Al llegar, me pregunto si por qué no tengo una réflex para captar lo que veo. Santi asegura que es en sitios como éste del que salen las nuevas tendencias. ¡Vaya pintas, vaya espectáculo! Cris y Júlia se han retirado antes y me quedo a dormir con ellos. Acabamos durmiendo los cinco en una habitación, que el rubio-del-pollo está un poco loco y nos  da miedo (…).

Sunday: Me despierto a correcuita, que tengo que dejar la habitación del hotel. Sònia, todo dulzura, coge conmigo el tétrico metro de NY. Con la resaca de la noche anterior y el cansancio de un no parar nos vamos hasta Chinatown. Rolex, lady? Tu querer Louis Vuitton? What are you looking for? Are you italian? Come on, I’ve Ray Van! Barato, auténtico! Pay attention, the police is there! Y como no podía ser menos, comemos en un chino. Despedida de la ciudad en el café donde Bruce tocó sus primeros acordes. Hoy un pelirojo adolescente intenta emular al Boss. Al salir, tomo la última foto del viaje, esta de la izquierda: Can you take a picture, please?. Yes, of course. Le doy mi cámara a una chica que pasa por allí, pero no la coge a tiempo; cae al suelo y se peta la pantalla. ¿Para qué enfadarse? El viaje ha salido redondo y al llegar a Montréal compruebo que, almenos, las fotos se han salvado.

23/1/09

Obama's hope

Los griegos nos acercaron a la civilización. Tomás de Aquino abogó por un derecho internacional. Da Vinci supo ser bueno en casi todos los artes. Rousseau sostuvo que el hombre era libre por naturaleza. La burguesía acabó con en Antiguo Régimen. Beethoven desafió a su sordera con su música. Morse inventó el precedente del chat. Edison nos acercó el sol a la noche. Marx persiguió un ideal que no prosperó en la práctica. Ana Frank se quejó de los nazis en su diario. Mª Teresa de Calcuta regaló su vida a los más necesitados. Suárez, pese a que él no pueda recordarlo, fue un buen mediador. Miliki hizo reir delante de la caja tonta. Steve Jobs encontró aplicación a sus cursos de tipografía. Sala i Martí se ha revelado contra la moda y contra la economía. Armstrong ha demostrado que el sprint más duro puede llegar a ganarse. Nadal con su revés a dos manos ha vencido en todas las canchas. El padre de familia trabaja de sol a sol para ganarse el jornal. El inmigrante sin papeles ha cruzado en Tijuana la frontera. El estudiante de arquitectura no ha dormido en tres días para aprobar Estructuras II. Anónimo llamado X ha emprendido una lucha diaria para sacar adelante a los suyos. Obama ha hecho creer que no hay sueño quimérico.

Yo quiero aprender de ellos. De los buenos y de sus grandes lecciones.

Los hermanos Wright dijeron que el éxito solo tiene un camino: atrevirse. Ellos intentaron volar; no lo consiguieron.

[Hoy el termómetro ha llegado a su máximo desde que llegué aquí: -1ºC. Pese a todo, sigo caminando con la cabeza cubierta]

10/1/09

Ma première semaine

Día 1: 03/01/09 Mi cinturón no pita en los controles de seguridad del Prat de Llobregat y me siento, al lado de la ventana, en una butaca del avión que me llevará hasta Frankfurt. Me quedo prendada con los Alpes vistos desde el aire y me digo a mi misma que tampoco hubiese sido mala idea escoger Laussane. En la ciudad de los perritos calientes me encuentro con la expedición vasca, Alberto, Iñaki, Ander e Imanol, con los que cruzo el Atlántico. La entrada en Canadá no me es problemática y, finalmente, salgo del aeropuerto de Montréal-Trudeau acompañada por la propietaria de la casa en la que ahora he establecido mi nido. En solo unos minutos conozco a mi catalan's homemate que, haciendo alusión al provervio de que "el mundo es un pañuelo", resulta ser de Lleida. Ella es Cristina, estudiante como yo de intercambio, ahora mi gran compañera.
Día 2: 04/01/09 La HEC Montréal organiza el "Welcome Day" y yo, ataviada con mi gorro, mis guantes, mis botas, mi camiseta térmica y mis ganas por saber qué me depara el día, me acerco al Decelles Building. Cálida recepción la que nos ofrecen, con Pizza, Coke y Chips, que para algo son americanos. Nos dan sus advices de cómo sobrevivir en invierno en Montréal y tomo nota: mejor manoplas que guantes y seguir el "Método Cebolla".
Conozco a los primeros estudiantes: Corea del Norte, Suecia, Luxemburgo, Suiza, China, Francia, Italia, Inglaterra, Sudamérica y, por supuesto, el gran colectivo del otro lado de los Pirineos, que somos muchos y, para más inri, hacemos más ruido que nadie.
Esa noche Sònia, con la que he hecho muy buenas migas y presiento que pasaré grandes momentos, nos prepara para cenar "pà amb tomàquet i embutit, que he amagat a la maleta entre la roba".
Día 3: 05/01/09 Empieza el semestre. Hoy me toca "Commerce International". Me sorprendo con mi comprensión de la clase y me prometo no volver a ir a ninguna clase sin mi laptop. Y es que "Dónde fueres, haz lo que vieres".
Día 4: 06/01/09 Visita al Dowtown o Centreville. Montréal está cubierto por un manto blanco. La media en enero es de solo 3 horas de sol al día. Visitamos Notre-Damme, pero concluímos que París no tiene rival. El río de San Lorenzo está completamente congelado y, como sacado de un cuento de Perrault, los nostálgicos patinan sobre el hielo.
Comemos en un bucólico restaurante, lleno de lucecitas de Navidad. El espíritu de Santa Claus impregna todavía las puertas y los balcones de todas las casitas de la ciudad. Tips, please: Dejamos la pertinente propina, de la que viven los camareros de los restaurantes, bares y pubs. Y sí: visita obligada al Apple Store. Gran decepción la nuestra al conocer que el único país del mundo que suministra iPhones libres es USA.
Por la noche, cena con nuestro buddy. ¡Sorprendentemente me han adjudicado dos! De fiesta, Café Campús, meca de los universitarios de Montréal.
Día 5: 07/01/09
Decido llenar la nevera y me acerco al supermercado. Con dificultad encuentro una botella de aceite de oliva, cuyo precio alcanza al lingote de oro. Justo enfrente, decenas de salsas de toda clase comparten estantería con beagles de mil sabores.
Por la noche, y con un frío que quita el sentido, cenamos en el Sports Bar, al lado de la arena, donde se está disputando algo así como un Barça-Madrid de hockey. De postre, muffin de chocolate.
Sigue la fiesta en el Radio Lounge. El coche en el que voy no puede circular a causa del metro de nieve y los ocho que vamos en el coche nos ponemos manos a la obra con las palas que hay en el maletero. C'est normal ici!, me dicen.
Día 6: 08/01/09
Muchos dicen que Québec no es Canadá. Y todos coinciden en que Canadá no es una provincia de Estados Unidos, como ellos quisieran. Es una ciudad multicultural, hospitalaria y tranquila. Jacques Cartier llega al golfo de San Lorenzo en 1534 y entonces empezó la colonización del vasto territorio. Aquí hablan francés con el corazón e inglés con la cabeza. "Aquí nos gusta que se hable en francés", me cuentan. Creo un paralelismo en mi mente entre Catalunya y España y veo que al ser humano le mueven las mismas inquietudes en cualquier rincón del mundo. Empiezo hoy "Marketing Management" y "Strategic Management in Organizations", dos asignaturas que, a priori, parecen interesantes. ¡Me empiezo a soltar con el inglés! Los profesores nos hacen presentar y les cuento que, como unos cien estudiantes de la HEC Montréal, yo también estoy de intercambio de estudios.
Me compro un móvil de la compañía Fido, y me indigno al conocer que aquí se paga, no solo por llamar, sino también por recibir llamadas.
Las fuerzas me empiezan a menguar. Son muchas horas sin dormir, mucha gente nueva, muchas ansias por querer conocerlo todo. Pero hay de nuevo un plan para la noche, y este peligra: Pub Crawl, o lo que es lo mismo, itinerario por bares bebiendo cerveza. Yo no he cenado y la cosa acaba como acaba. Soirée au Diable Vert. Sònia y yo decidimos irnos pronto a casa, que el tema se complica y quedan muchos meses por delante.
Día 7: 09/01/09
Asisto a mi clase de "Gestion Financière" y me doy cuenta que la TIR, el VAN, los intereses y las acciones se colaron en mi maleta. Hablo con el profesor y, con un perfecto castellano, me dice que está allí para lo que necesite. Me doy cuenta que he ido a parar en una escuela de negocios, como dicen ellos, eficiente, organizada, competente y acojedora.
Reunión con los coordinadores de los intercambios, cocktail de bienvenida en la Sala Magna de la universidad, sorteo de premios y, finally, Soirée Québéquoise con comida típica de por aquí, más cerveza y más banderas (la canadiense y la del Québec).
Recibo un mail de mi madre. Sufre por lo que como aquí y por la ropa que me protege del frío. Y me doy cuenta de lo afortunada que soy.
Mañana más y mejor: Tubes Sliding and SPA. Y el domingo, patinaje en el Vieux-Port.
¿Alguien se aburre?

5/1/09

Welcome to Quebec!

Ya he llegado a Montréal. Casi un año preparando esta aventura y, al fin, el viaje ha empezado. Apenas tube tiempo estas últimas semanas de concienciarme de que me iba a ir en breve, sola y lejos, a la otra punta del mundo: exámenes, Nochebuena, Navidad, Nochevieja... Pero el día 2, y todavía con la resaca de haber comido en exceso durante las fiestas, y haber bebido alguna copa de cava de más (o no) cogí mis maletas (20kg x 2 y la hand luggage), me despedí de esa gente que dan sentido a mi existencia y les prometí a mis padres que me cuidaría. Sé que os voy a echar de menos. A mis tres hermanos, a mis padres, al resto de los míos, a mis amigas de toda la vida, también a los chicos. A la gente de la Pompeu, mi otra gran familia en Barcelona. Echaré de menos el sol y las calles sin nieve, el pa amb tomàquet y el jamón de casita. Encontaré en falta mi cama de Betren, e incluso también la del piso de Barcelona pese a ser incómoda como ella sola. Sé que algún día lloraré, de soledad o de felicidad; pero eso qué más da. Quiero pensar que, lo que empecé el sábado tres de enero de 2009 cuando aterricé en el aeropuerto de Montréal a -14ºC, será una experiencia que quedará para siempre tatuada en mi mente. Hay una frase que me encanta, y que puede ser el corolario de todo esto: Quien no se arriesga, no gana. E Ingrid cree haber comprado las mejores calles en esta partida de Monopoly.

Mil gracias por los besos y los abrazos de última hora.

Gracias por las lágrimas de mi hermana, que es una persona crucial en mi vida.

Gracias a Eisharc y Lhehi, porque son los hermanos más cariñosos del mundo.

Gracias Andrea&cía por la última despedida;

Gracias por los sms que recibía horas antes de embarcar.

Gracias a mis primas, Berna y Ainhoa, por decirme que se me echará de menos.

Gracias a Patri y María, porque son las de siempre.

Gracias a Sara porque es ella.

Gracias a Jose, también a Roger, por decirme que junio ya está aquí.

Gracias a Benja por sus consejos de vestimenta.

Gracias a Tresa por su espíritu aventurero.

Gracias a Júlia, Albert, Amàlia, Sílvia, porque nos veremos en USA.

Gracias a los de la Pompeu por la última farra.

Gracias a Marc por no haberme dejado perder en el aeropuerto.

Gracias a mi abuela, la más guapa, la más fina, la más altruista, que me decía que a ella le gustaba más Suiza y a la que tanto echamos de menos.

Pero sobretodo, gracias a mis padres, que sin su ilusión por dar a sus cuatro hijos lo mejor en esta vida esto no podría estar siendo posible.

Gracias a todos: a los que me dejo, y a los que están ahí.