23/1/09

Obama's hope

Los griegos nos acercaron a la civilización. Tomás de Aquino abogó por un derecho internacional. Da Vinci supo ser bueno en casi todos los artes. Rousseau sostuvo que el hombre era libre por naturaleza. La burguesía acabó con en Antiguo Régimen. Beethoven desafió a su sordera con su música. Morse inventó el precedente del chat. Edison nos acercó el sol a la noche. Marx persiguió un ideal que no prosperó en la práctica. Ana Frank se quejó de los nazis en su diario. Mª Teresa de Calcuta regaló su vida a los más necesitados. Suárez, pese a que él no pueda recordarlo, fue un buen mediador. Miliki hizo reir delante de la caja tonta. Steve Jobs encontró aplicación a sus cursos de tipografía. Sala i Martí se ha revelado contra la moda y contra la economía. Armstrong ha demostrado que el sprint más duro puede llegar a ganarse. Nadal con su revés a dos manos ha vencido en todas las canchas. El padre de familia trabaja de sol a sol para ganarse el jornal. El inmigrante sin papeles ha cruzado en Tijuana la frontera. El estudiante de arquitectura no ha dormido en tres días para aprobar Estructuras II. Anónimo llamado X ha emprendido una lucha diaria para sacar adelante a los suyos. Obama ha hecho creer que no hay sueño quimérico.

Yo quiero aprender de ellos. De los buenos y de sus grandes lecciones.

Los hermanos Wright dijeron que el éxito solo tiene un camino: atrevirse. Ellos intentaron volar; no lo consiguieron.

[Hoy el termómetro ha llegado a su máximo desde que llegué aquí: -1ºC. Pese a todo, sigo caminando con la cabeza cubierta]

10/1/09

Ma première semaine

Día 1: 03/01/09 Mi cinturón no pita en los controles de seguridad del Prat de Llobregat y me siento, al lado de la ventana, en una butaca del avión que me llevará hasta Frankfurt. Me quedo prendada con los Alpes vistos desde el aire y me digo a mi misma que tampoco hubiese sido mala idea escoger Laussane. En la ciudad de los perritos calientes me encuentro con la expedición vasca, Alberto, Iñaki, Ander e Imanol, con los que cruzo el Atlántico. La entrada en Canadá no me es problemática y, finalmente, salgo del aeropuerto de Montréal-Trudeau acompañada por la propietaria de la casa en la que ahora he establecido mi nido. En solo unos minutos conozco a mi catalan's homemate que, haciendo alusión al provervio de que "el mundo es un pañuelo", resulta ser de Lleida. Ella es Cristina, estudiante como yo de intercambio, ahora mi gran compañera.
Día 2: 04/01/09 La HEC Montréal organiza el "Welcome Day" y yo, ataviada con mi gorro, mis guantes, mis botas, mi camiseta térmica y mis ganas por saber qué me depara el día, me acerco al Decelles Building. Cálida recepción la que nos ofrecen, con Pizza, Coke y Chips, que para algo son americanos. Nos dan sus advices de cómo sobrevivir en invierno en Montréal y tomo nota: mejor manoplas que guantes y seguir el "Método Cebolla".
Conozco a los primeros estudiantes: Corea del Norte, Suecia, Luxemburgo, Suiza, China, Francia, Italia, Inglaterra, Sudamérica y, por supuesto, el gran colectivo del otro lado de los Pirineos, que somos muchos y, para más inri, hacemos más ruido que nadie.
Esa noche Sònia, con la que he hecho muy buenas migas y presiento que pasaré grandes momentos, nos prepara para cenar "pà amb tomàquet i embutit, que he amagat a la maleta entre la roba".
Día 3: 05/01/09 Empieza el semestre. Hoy me toca "Commerce International". Me sorprendo con mi comprensión de la clase y me prometo no volver a ir a ninguna clase sin mi laptop. Y es que "Dónde fueres, haz lo que vieres".
Día 4: 06/01/09 Visita al Dowtown o Centreville. Montréal está cubierto por un manto blanco. La media en enero es de solo 3 horas de sol al día. Visitamos Notre-Damme, pero concluímos que París no tiene rival. El río de San Lorenzo está completamente congelado y, como sacado de un cuento de Perrault, los nostálgicos patinan sobre el hielo.
Comemos en un bucólico restaurante, lleno de lucecitas de Navidad. El espíritu de Santa Claus impregna todavía las puertas y los balcones de todas las casitas de la ciudad. Tips, please: Dejamos la pertinente propina, de la que viven los camareros de los restaurantes, bares y pubs. Y sí: visita obligada al Apple Store. Gran decepción la nuestra al conocer que el único país del mundo que suministra iPhones libres es USA.
Por la noche, cena con nuestro buddy. ¡Sorprendentemente me han adjudicado dos! De fiesta, Café Campús, meca de los universitarios de Montréal.
Día 5: 07/01/09
Decido llenar la nevera y me acerco al supermercado. Con dificultad encuentro una botella de aceite de oliva, cuyo precio alcanza al lingote de oro. Justo enfrente, decenas de salsas de toda clase comparten estantería con beagles de mil sabores.
Por la noche, y con un frío que quita el sentido, cenamos en el Sports Bar, al lado de la arena, donde se está disputando algo así como un Barça-Madrid de hockey. De postre, muffin de chocolate.
Sigue la fiesta en el Radio Lounge. El coche en el que voy no puede circular a causa del metro de nieve y los ocho que vamos en el coche nos ponemos manos a la obra con las palas que hay en el maletero. C'est normal ici!, me dicen.
Día 6: 08/01/09
Muchos dicen que Québec no es Canadá. Y todos coinciden en que Canadá no es una provincia de Estados Unidos, como ellos quisieran. Es una ciudad multicultural, hospitalaria y tranquila. Jacques Cartier llega al golfo de San Lorenzo en 1534 y entonces empezó la colonización del vasto territorio. Aquí hablan francés con el corazón e inglés con la cabeza. "Aquí nos gusta que se hable en francés", me cuentan. Creo un paralelismo en mi mente entre Catalunya y España y veo que al ser humano le mueven las mismas inquietudes en cualquier rincón del mundo. Empiezo hoy "Marketing Management" y "Strategic Management in Organizations", dos asignaturas que, a priori, parecen interesantes. ¡Me empiezo a soltar con el inglés! Los profesores nos hacen presentar y les cuento que, como unos cien estudiantes de la HEC Montréal, yo también estoy de intercambio de estudios.
Me compro un móvil de la compañía Fido, y me indigno al conocer que aquí se paga, no solo por llamar, sino también por recibir llamadas.
Las fuerzas me empiezan a menguar. Son muchas horas sin dormir, mucha gente nueva, muchas ansias por querer conocerlo todo. Pero hay de nuevo un plan para la noche, y este peligra: Pub Crawl, o lo que es lo mismo, itinerario por bares bebiendo cerveza. Yo no he cenado y la cosa acaba como acaba. Soirée au Diable Vert. Sònia y yo decidimos irnos pronto a casa, que el tema se complica y quedan muchos meses por delante.
Día 7: 09/01/09
Asisto a mi clase de "Gestion Financière" y me doy cuenta que la TIR, el VAN, los intereses y las acciones se colaron en mi maleta. Hablo con el profesor y, con un perfecto castellano, me dice que está allí para lo que necesite. Me doy cuenta que he ido a parar en una escuela de negocios, como dicen ellos, eficiente, organizada, competente y acojedora.
Reunión con los coordinadores de los intercambios, cocktail de bienvenida en la Sala Magna de la universidad, sorteo de premios y, finally, Soirée Québéquoise con comida típica de por aquí, más cerveza y más banderas (la canadiense y la del Québec).
Recibo un mail de mi madre. Sufre por lo que como aquí y por la ropa que me protege del frío. Y me doy cuenta de lo afortunada que soy.
Mañana más y mejor: Tubes Sliding and SPA. Y el domingo, patinaje en el Vieux-Port.
¿Alguien se aburre?

5/1/09

Welcome to Quebec!

Ya he llegado a Montréal. Casi un año preparando esta aventura y, al fin, el viaje ha empezado. Apenas tube tiempo estas últimas semanas de concienciarme de que me iba a ir en breve, sola y lejos, a la otra punta del mundo: exámenes, Nochebuena, Navidad, Nochevieja... Pero el día 2, y todavía con la resaca de haber comido en exceso durante las fiestas, y haber bebido alguna copa de cava de más (o no) cogí mis maletas (20kg x 2 y la hand luggage), me despedí de esa gente que dan sentido a mi existencia y les prometí a mis padres que me cuidaría. Sé que os voy a echar de menos. A mis tres hermanos, a mis padres, al resto de los míos, a mis amigas de toda la vida, también a los chicos. A la gente de la Pompeu, mi otra gran familia en Barcelona. Echaré de menos el sol y las calles sin nieve, el pa amb tomàquet y el jamón de casita. Encontaré en falta mi cama de Betren, e incluso también la del piso de Barcelona pese a ser incómoda como ella sola. Sé que algún día lloraré, de soledad o de felicidad; pero eso qué más da. Quiero pensar que, lo que empecé el sábado tres de enero de 2009 cuando aterricé en el aeropuerto de Montréal a -14ºC, será una experiencia que quedará para siempre tatuada en mi mente. Hay una frase que me encanta, y que puede ser el corolario de todo esto: Quien no se arriesga, no gana. E Ingrid cree haber comprado las mejores calles en esta partida de Monopoly.

Mil gracias por los besos y los abrazos de última hora.

Gracias por las lágrimas de mi hermana, que es una persona crucial en mi vida.

Gracias a Eisharc y Lhehi, porque son los hermanos más cariñosos del mundo.

Gracias Andrea&cía por la última despedida;

Gracias por los sms que recibía horas antes de embarcar.

Gracias a mis primas, Berna y Ainhoa, por decirme que se me echará de menos.

Gracias a Patri y María, porque son las de siempre.

Gracias a Sara porque es ella.

Gracias a Jose, también a Roger, por decirme que junio ya está aquí.

Gracias a Benja por sus consejos de vestimenta.

Gracias a Tresa por su espíritu aventurero.

Gracias a Júlia, Albert, Amàlia, Sílvia, porque nos veremos en USA.

Gracias a los de la Pompeu por la última farra.

Gracias a Marc por no haberme dejado perder en el aeropuerto.

Gracias a mi abuela, la más guapa, la más fina, la más altruista, que me decía que a ella le gustaba más Suiza y a la que tanto echamos de menos.

Pero sobretodo, gracias a mis padres, que sin su ilusión por dar a sus cuatro hijos lo mejor en esta vida esto no podría estar siendo posible.

Gracias a todos: a los que me dejo, y a los que están ahí.