20/5/09

Chicago enamora

Me cuentan que es en primavera cuando en Chicago, ciudad del estado de Illinois, sopla especialmente vigoroso el viento. De ahí su apelativo, The Windy City. Pero pese al apodo, la reputación se queda en mera anécdota, pues el aire nos ha dado una tregua y se ha mantenido en calma.

Apenas nada sé de esta bellísima ciudad cuando aterrizo en el aeropuerto de O’Hare, uno de los más concurridos del mundo. Nuestro bellboy, un afroamericano entrado en años, nos recibe con su immaculada sonrisa anheloso de una buena propina en la puerta del hotel, justo enfrente de uno de los rascacielos más emblemáticos de la ciudad, The Hancock Tower.

El río Chicago, que atraviesa galante la ciudad, desemboca en uno de los cinco Great Lakes que bañan la frontera entre USA y Canadá, Michigan. Más que un lago, parece un auténtico mar, de no ser porque cuentan que sus aguas son dulces, aunque mantengo una posición escéptica entorno a esta última afirmación.

De entre sus rascacielos surge de repente un soplo de vida verde. El Millenium park da un respiro al concurrido downtown. The Bean, la legumbre gigante que hace de espejo en el parque, se ha convertido en uno de los emblemas de Chicago. Aquí fue donde Obama empezó a hacer realidad su proyecto, pronunciando ese gran speech en la noche en que muchos creímos en que un mundo más justo podría ser posible.

La Sears Tower, un paquete gigante de nueve cigarrillos, es la torre más alta de Norte América y la segunda del mundo, solo superada por la torre taiwanesa Taipei 101.

Chicago tiene, como toda ciudad americana, Chinatown, Little Italy, Starbucks, Macy’s, homeless, Seven Eleven, Wall Mart, Apple Store, Blackberrys en las manos de todo ejecutivo, reputadas y carísimas universidades, Forever 21, rascacielos, distrito financiero y muchos mexicanos.

Pero tiene algo más que eso. Tiene su propia pizza, la Deep Dish. Tiene su propio sistema de transporte, The L, una red de tranvías que se sitúan a unos cinco metros sobre el nivel del suelo. Tiene un encanto especial que se debe sentir para entender. Cautiva al extranjero y proteje al de toda la vida. Es pequeña pero lo suficientemente grande como para no hacerse monótona. Es moderna pero tiene reminescencias del pasado.

Chicago compite con Madrid, Tokio y Río para albergar en 2016 los JJOO. La ciudad se ha volcado con este potencial acontecimiento, llenando farolas, murales, jardines y taxis con el emblema de los Juegos. Allí siguen creyendo en el esperanzador"Yes, we can". Y  pese a que la ciudad de los bocadillos de calamares es una gran metrópoli con muchas aptitudes para hospedar el evento, debe estar al acecho: Chicago es un fuerte rival. 

Ingrid is definitely in love with Chicago.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada